sábado, 22 de enero de 2011

El humor y la risa

EL HUMOR Y LA RISA

Por la importancia que tiene el humor en los géneros comedia y farsa y su posible inclusión en los demás géneros escribiré algunos datos sobre ellos.

Ya anoté en farsa las tendencias del chiste, uno destinado a la agresión y el otro será el obsceno. Con el primero criticamos, nos burlamos. Con el segundo escandalizamos. En ambos casos vamos a provocar la risa. La risa la provocan solamente los actos humanos en los que nos reconocemos. Jamás nos reímos de un río, de una montaña, una piedra, un animal; con la excepción de que ellos reflejen actitudes humanas, por ejemplo los animales de circo o las caricaturas. Vale la pena aclarar que la risa es un gran estimulante.

¿ Por qué y de qué nos reímos? Son varios los motivos.

Nos reímos en primer lugar por reconocimiento. Nuestras culpas o secretos son sacados a la luz, nosotros los contemplamos como espectadores y por eso podemos reírnos de los demás y con ellos de nosotros mismos. Yo sé que me echo frecuentemente pedos. Jamás se lo diré a nadie. Es mi secreto. Si un personaje se los echa impunemente yo me voy a morir de risa.

Nos reímos por contagio.- Clásica es la risa que produce, o producía, el Santa Claus de las tiendas. Nos reímos cuando los demás ríen aún sin saber el origen de la risa.

Nos reímos para pertenecer.- Nos reímos para formar parte de un clan. Es la risa de los personajes tipos. Los médicos se ríen de sus chistes particulares, los jóvenes de los suyos, las mujeres de los que se platican entre ellas. Son chistes propios que muchas veces, si los logra escuchar otra persona, no los va a entender. Se ríen más por pertenecer a la comunidad que por la gracia que pueda producirles.

Nos reímos por compromiso. Clásica es la risa que nos produce cualquier chisto o actitud de nuestro jefe. Es una forma de adular.

Nos reímos por sorpresa.- Cuando una persona seria dice algo fuera de lo común o le sucede algo igual.

Nos reímos cuando se altera el equilibrio sorpresivamente de cualquier cosa. Clásica es la caída.

Nos reímos para demostrar inteligencia.- Nos reímos de los chistes difíciles de comprender para demostrar que nosotros sí los entendemos y por lo tanto somos inteligentes. Con aire superior preguntamos al que no se ríe: ¿ A poco no lo entendiste?

Nos reímos por nervios.- La risa es una manifestación aceptada normalmente en la sociedad. Nos reímos para que por medio de la risa poder alejar peligros reales o imaginarios.

Nos reímos para que se nos acepte.

Nos reímos para burlarnos.- La risa la usamos para demostrar desprecio o burla. Es una risa despectiva.

Nos reímos por amistad.- La risa es una manifestación de amistad. Nos podemos reír muchas veces de los mismos chistes que cuenta nuestro amigo y siempre lo haremos con ganas.

Nos reímos para tratar de causar miedo.- Es un lugar común la risa de "los malos". ( Brujas, espantos, criminales) Es la risa más falsa de todas.

Existe la risa obsesiva.- Esta risa es frecuente en los procesos patológicos. Es la risa del idiota.

También se puede producir risa por estímulos nerviosos. La mayoría reímos cuando nos hacen cosquillas. Es un reflejo fisiológico que en ocasiones puede aunarse a una respuesta psicológica. La gente puede reír ante la sola amenaza de que le van a hacer cosquillas. Esta risa no produce generalmente placer.

Para que un chiste surta su efecto necesita, igual que una obra de teatro, de un ambiente adecuado. Si no existe este ambiente lo más probable es que el chiste perderá cualquier gracia. En cambio si existe el ambiente propicio cualquier chiste, por malo que sea, va a provocar risa.

El chiste nos desnuda de nuestros tabúes, de nuestras barreras, de nuestra moral y principios. Nos deja en cueros, expuestos a la mirada de cualquiera. El chiste al desnudarnos saca a flote lo que más escondemos, en primer lugar nuestros procesos fisiológicos, llámense estos sexo, digestión, micción. Todo lo escatológico. Sacará también nuestros miedos, nuestras fobias, lo que ocultamos más profundamente. Si yo tengo tendencias homosexuales, y nadie más lo sabe, al escuchar chistes gays lo voy a disfrutar enormemente. En México estos chistes son muy favorecidos por el temor de volverse homosexual o ser homosexual y no saberlo. El clásico chiste mexicano, el del albur, no es otra cosa que una manifestación homosexual. En todos los casos se trata de un hombre que va a poseer a otro hombre. Por fuerza los dos tienen que ser gays, tanto el activo como el pasivo.

Con los chistes decimos que los demás hacen las cosas, no yo ni nosotros. Así me protejo, nos protegemos. Ellos son los que se hacen caca o se echan pedos. Ellos no tienen erección o su pene es muy pequeño. Ellos todo, nosotros nada. Nosotros somos limpios, puros. La segunda cosa que sacan a flote los chistes son nuestros procesos psicopatológicos como son la necesidad de madre, el miedo a la soledad, el deseo de reconocimiento, el miedo a la muerte o a las enfermedades, todas nuestras fobias y neurosis. Aquí también los neuróticos son ellos, y más bien ellas. Por eso me puedo reír. Me río de ellos, no de mí. Yo estoy sano. ¿ Quién no tiene miedo a la muerte, a la enfermedad, a la pobreza? Por eso inventamos el humor negro, para reírnos de eso. Nos reímos del ciego, del cojo, del negro, del barrigón, del pelón, del chaparro, del gigante, del tonto, de cornudo. Nos reímos por el miedo de quedar un día gordos, cojos, tuertos, pelones o muertos. Con la risa exorcizamos esa posibilidad.

De la misma manera nos reímos de los accidentes ajenos, que también pueden ser nuestros. Qué cosa más graciosa que la caída de un gordo en la calle, no importa que por esta causa se haya roto un hueso.

En el chiste violento no nos reímos del que propicia la violencia sino del que la sufre. Cantinflas o Chaplin logran hacer reír cuando se vengan de la sociedad golpeando al fuerte, dándole de patadas, arrojándolo a las vías del tren, ahogándolos, matándolos de diversas maneras aparentemente chuscas. Nosotros hubiéramos querido ser los que los golpearan, los estrangularan o mataran. Por eso reímos. Frente a nosotros se cumplen nuestros deseos escondidos y en ese momento no tenemos porque esconder nuestro gusto porque eso suceda.

La risa es el descubrimiento brusco de lo que tratamos de ocultar por pudor. De pronto descubrimos que otros pueden sentir lo mismo que nosotros, tener los mismos bajos instintos, y eso nos causa un placer enorme. Disfrutamos con el polígamo, con el fornicador veloz, con el que se atreve a burlarse de los políticos y de los todopoderosos, Disfrutamos con el valiente o el inteligente. Entre más frustrados más nos reímos. Con los chistes nos sucede que disfrutamos de la violencia siendo dispensados de su efecto.

La farsa deja afuera los sentimientos. No sentimos amor o compasión por los personajes fársicos, podemos reírnos o despreciarlos.

Creo que será útil también pensar las causas del llanto para compensar los motivos de la risa. Se llora por dolor, por sentimientos lastimados, por frustración, por rabia, por tristeza y por triunfo o gozo máximo.


¿ Podrías examinar los dos chistes siguientes según lo expuesto anteriormente?


¿ A quién se debe matar primero, a un negro o a un argentino? Al negro, porque primero es el deber y después la satisfacción.

¿ A qué vino el Papa a México? A ver por qué San Miguel Regla.

No hay comentarios:

Publicar un comentario